sábado, abril 05, 2008

EL LEVANTAMIENTO DE LAS PROHIBICIONES

PUBLICADO POR: Frak Díaz Rey

EL LEVANTAMIENTO DE LAS PROHIBICIONES
por Manuel E. Yepe
Si la prensa occidental se hubiera ocupado de los cambios que ocurren en Cuba
desde 1959 hasta hoy de la manera que los están divulgando en la actualidad, los
lectores de todo el mundo –y muy especialmente los estadounidenses- entenderían
las características de la revolución cubana y comprenderían lo que está pasando.
Esa era la opinión en privado de un periodista extranjero que se está dando
gusto reportando sobre la actualidad cubana de una manera que antes no hubiera
encontrado espacio en el medio de prensa para el que trabaja.
El presente auge de las informaciones sobre cambios en Cuba parece ser resultado
de una combinación de factores.
En primer lugar, a una orientación en tal sentido de la campaña mediática contra
la revolución cubana -que origina en Washington y ya dura casi medio siglo- que
pretende explotar a su favor la circunstancia de la asunción del cargo
presidencial en Cuba por Raúl Castro en reemplazo del líder histórico de la
revolución, Fidel Castro, para enfatizar acerca de supuestos errores del proceso
revolucionario cubano que aporten alguna credibilidad para sus desprestigiados
ataques en el futuro.
La revolución cubana, en su actual etapa comenzada en 1959, se ha caracterizado
por una incesante búsqueda de nuevas formas y mecanismos innovadores de
movilización social que sirvan al propósito esencial de modelar un nuevo tipo de
sociedad, más humana y justa, en una patria independiente y libre.
A lo largo de ese desarrollo, la revolución ha debido rectificar frecuentemente
su conducta táctica para esquivar embates del enemigo o cuando ésta no ha
servido a los requisitos de la estrategia, por cualquier motivo.
En más de una ocasión, ha tenido que llevar a cabo procesos de enmienda de
errores y tendencias incorrectas, y lo ha hecho con la mayor naturalidad, como
es propio de una revolución, si es verdadera.
José Martí, héroe nacional de Cuba y principal organizador de la lucha
independentista de los cubanos contra el imperio colonial español en su etapa
más crucial, defendió la idea de que "La política es el arte de inventar un
recurso a cada nuevo recurso de los contrarios, de convertir los reveses en
fortuna; de adecuarse al momento presente, sin que la adecuación cueste el
sacrificio, o la merma del ideal que se persigue; de cejar para tomar empuje; de
caer sobre el enemigo, antes de que tenga sus ejércitos en fila y su batalla
preparada".
Y los revolucionarios cubanos de hoy, empezando por Fidel y Raúl Castro, se
precian de ser martianos, y practican estas ideas.
La crisis de la década de los 90 generada para Cuba por el derrumbe de la Unión
Soviética y los países socialistas europeos, fue enfrentada por la Isla con la
estrategia del "período especial", que condujo a la introducción de un número de
políticas que alteraban significativamente muchos aspectos de su estrategia de
desarrollo.
La abrupta caída de los intercambios exteriores a causa del desplome de los
hasta entonces seguros socios comerciales en el Este de Europa, obligaron a la
dirección de la revolución a introducir soluciones a las que no se hubiera
apelado en otras circunstancias.
El turismo extranjero, que se vislumbraba como fuente de ingresos importante
solo después que se hubiera avanzado lo suficiente en otros sectores y resultara
dable enfrentar con mayor seguridad los peligros que conlleva para la sociedad
esa "industria sin chimeneas", hubo que desarrollarlo aceleradamente en aras de
la obtención de recursos en moneda convertible en breve plazo.
Las inversiones de capital, que apenas se estimulaban cuando ellas eran
inevitables o sumamente convenientes y seguras, hubo que promoverlas de manera
más activa, por los mismos motivos.
Para paliar el déficit de moneda dura fue necesario estimular los ingresos para
el país que significaban las remesas de cubanos en el exterior a sus familiares
en la Isla. A tal fin, se abrieron tiendas especiales con una oferta en moneda
convertible de mercancías que no estaban incluidas entre las que, subvencionadas
por el Estado, se aseguraban para toda la población mediante la libreta de
racionamiento. Esa entrega regimentada que garantizaba a todos el consumo mínimo
de subsistencia, pudo mantenerse gracias a las ventas en esas tiendas
recaudadoras de divisas convertibles.
Estaba claro para la dirigencia de la revolución que, al tomar prestadas estas
soluciones de mercado como mecanismos de emergencia para obtener el capital
necesario para la supervivencia económica del proceso revolucionario, se
incurría en graves riesgos en términos de costo político y social de cada una de
ellas.
Era sabido que ellas propiciarían la introducción de inéditas diferencias en los
ingresos de la población que habría que enfrentar con disposiciones que
llegarían a ser ellas mismas impopulares y requerirían de rectificaciones o
ajustes posteriores. Pero no había alternativas.
La prohibición del acceso de cubanos a los hoteles de turismo extranjero, las
limitaciones impuestas a la tenencia de teléfonos celulares por ciudadanos
cubanos y otras que recientemente han sido levantadas -así como algunas que
continúan en vigor aún-, han estado guiadas por el propósito de reducir el
impacto que esos privilegios tendrían en una sociedad orientada a la igualdad y
la solidaridad, en momentos de graves peligros para la nación.
La suspensión temporal de la venta libre de ciertos efectos electrodomésticos
importados obedeció a la necesidad de crear antes la capacidad electro
energética requerida para su consumo.
Llegado el momento de remover o rectificar cualquiera o todas esas
disposiciones, se cambian sin más miramientos que los que atañen a la seguridad
de la nación y el bienestar de pueblo cubano.
Bienvenidas las informaciones en la prensa de todo el mundo sobre los cambios en
Cuba. Como es sabido, revolución es sinónimo de cambios y el proceso
revolucionario cubano seguirá sin dudas aportándolos de manera incesante, como
lo ha venido haciendo desde 1959, sin perder nunca el rumbo.
Fuente: Cubarte

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